San Blas, los libros sobre cigüeñas leerás

Majestuosa, cuando vuela, concita las miradas de todos. Su crotoreo es un sonido que levanta esperanzas en el pueblo donde anida. Forma parte de uno de los refranes más reproducidos por las bocas de los seres humanos: Por San Blas/ la cigüeña verás;/ y si no la vieres,/año de nieves. Precisamente en la festividad de San Blas, el 3 de febrero, queremos alzar el vuelo con la cigüeñas y con el equipaje del excepcional libro Feral y las cigüeñas (1971), de Fernando Alonso, y de los estudios de SEO/Birdlife.

Las cigüeñas, esas pegatinas estiradas del aire que pueden medir hasta 110 centímetros y poseer una envergadura de más de dos metros, siempre han marcado el tiempo, incluso el meteorCigüeña Madrid Blas2ológico, desde lo alto del campanario de la iglesia o desde cualquier altura que pueda ir soportando las decenas de kilos que pesa su nido. El Colás, “pastor de cabras y poeta de vocación”, ya espeta, en la citada obra de Alonso, cuando ve la cigüeña de nuevo en el pueblo: “El reloj de la torre marca ya primavera en punto”.

Esa complicidad entre aves y hombres deriva, en aquellos que suelen ser curiosos, en deseos y sueños. ¿Dónde van las cigüeñas cuando no están en el pueblo? La respuesta se la da a Feral -“un niño de pelo alborotado y ojos verdes entusiasmado por los caminos”- el maestro: “La cigüeña va a países más cálidos. Seguramente se queda en África: muchas cigüeñas pasan el invierno en Egipto”. La mezcla de la observación de la naturaleza y un profesor que espolea las ansias de saber permite que Feral emprenda la vida que él quiere y se marche de su pueblo, Villalcamino.

Aprendiendo el lenguaje de las aves y decidido a hacer volver a la cigüeña, cuya huida él ha causado, Feral se aleja del plan de futuro que los mayores tenían para él: general o concejal. Cambia los sangrientos campos de batalla y las siniestras oficinas por una búsqueda hacia su propia esencia. Y las cigüeñas estarán atentas a su comportamiento desde lo alto, a veces invisibles para Feral.

El libro de Fernando Alonso -uno de los más relevantes autores de literatura infantil y juvenil de nuestro país, Premio Lazarillo en 1977 y Premio Mundial de Literatura José Martí en 1997- pone el acento en el mundo natural como parte de nuestro material genético. Nuestro ritmo interior y nuestros anhelos pueden verse cumplidos pero necesitan una causa que tal vez solo la naturaleza nos pueda dar. Cierto que las cigüeñas también se humanizan y pierden, en cierta medida, algunas de sus costumbres más ancestrales.

Un inciso: migración de cigüeñas

47644_1_FeralDesde SEO/Birdlife, la asociación española para el estudio y conservación de las aves y sus hábitats, comentan que las cigüeñas blancas están en plena migración y sus hábitos migratorios han variado mucho los últimos años. Un elevado número de ejemplares ya no se refugian en África cuando la temperatura cae. De las 7.500 cigüeñas contadas en España en el invierno de 1995 se pasó a las más de 31.000 aves en 2004. Según SEO, en arrozales y basureros las cigüeñas han encontrado una nueva fuente de alimentación que les permite soportar el invierno en tierras peninsulares. Y el 3 de febrero, San Blas, a veces no supone la fecha de vuelta al nido, sino que a veces ésta se produce antes o ni siquiera acontece.

Javier de la Puente , técnico del Área de Seguimiento de Avifauna de SEO/Life, evidencia que  la mayoría de las cigüeñas blancas adultas se quedan a invernar en España, mientras que los jóvenes se van a África. “En el futuro, intentaremos dar respuesta a estos interrogantes y también descubrir que ocurre cuando las aves dejen de tener comida en los vertederos de España”, opina De la Puente. Para despejar estas incógnitas, el programa Migra, de SEO/BirdLife con la colaboración de la Fundación Iberdrola, emplea distintos tipos de dispositivos de seguimiento remoto que permiten la localización de cada ave varias veces al día, y envían la información periódicamente. Entre 2012 y 2014 se han marcado más de 60 cigüeñas blancas dentro del programa Migra por toda España. La información sobre sus viajes y movimientos está disponible aquí.

Las cigüeñas marcadas muestran diferentes comportamientos migratorios, desde no moverse de su nido, hasta desplazarse más de 3.400 kilómetros. En SEO/Birdlife nos dan algunos ejemplos migratorios de cigüeñas:

Cigüeña Caceres Juan2Yerga: se marcó el 1 de mayo de 2012 en Alfaro (La Rioja) y es una migradora de larga distancia. Inverna en Senegal y Gambia a unos 3.500 kilómetros de su nido. Durante tres inviernos seguidos ha realizado la misma migración y ha invernado en la misma zona de África. El 26 de enero aún estaba en Marruecos, cerca de Marrakech, a 1.300 kilómetros de su nido. Dentro de poco llegará a España cruzando por el estrecho de Gibraltar.

Blas: se marcó el 17 de mayo de 2012 en Pinilla del Valle (Madrid). Inverna habitualmente en el sur de Madrid a unos 70 kilómetros de su nido: durante el invierno se alimenta en el vertedero de Valdemingómez y duerme en las graveras de El Porcal (Rivas-Vaciamadrid). El 26 de enero aún estaba en el vertedero de Colmenar Viejo a unos 30 kilómetros de su nido.

Juan: se marcó el 14 de marzo de 2013 en Malpartida de Cáceres (pueblo europeo de la cigüeña). Inverna en Doñana, a unos 265 kilómetros de su nido. Regresó a su nido el 17 de diciembre de 2014.

Regresamos a los libros

Visto lo visto y leído lo leído, parece que habría que actualizar los textos sobre la naturaleza de las cigüeñas que nos decían a pie juntillas que en invierno regresaban todas a África. En Vida íntima de los animales -colección editada en los 70 por Auriga Ciencia (AFHA), “dedicada a los animales de todo el mundo”, y en vidaintimaafrica1cuyas portadas destacaba este lema: “Una visión original e inédita de las costumbres, problemas y recursos de los animales que habitan en estos ambientes”-, en el volumen Los ríos y lagos de África, se justificaba la inclusión de la cigüeña blanca o común como especie africana, de la siguiente manera: “Aunque esta especie es propia del centro y sur de Europa donde vive, cría y sitúa sus enormes nidos en torres, campanarios, chimeneas y tejados, la cigüeña común migra todos los inviernos al África, llegando hasta el extremo austral del continente”.

Como curiosidad, en este libro de expresionistas ilustraciones que se han quedado en nuestro imaginario, mientras los autores titulan “Nuestras amigas las cigüeñas” a la doble página en la que incluyen a la blanca o común, las de pico abierto, la ensillada, los ibis sagrados y los tántalos africanos, por el contrario defenestran y humillan, algunas páginas antes al marabú, al que tilda como “el repulsivo pariente de las cigüeñas”. Los libros de naturaleza de antes no cuidaban lo políticamente correcto.

No nos olvidamos de Feral y sus andanzas por lograr que regrese la cigüeña a su pueblo. Acompañado por su amigo, el cuervo Teo, que le da consejos sobre cómo ganarse la confianza de las cigüeñas, el muchacho sabe tener paciencia y demostrar su generosidad a lo largo de su camino. Escuchar de corazón la historia de un espantapájaros (“la suma de varias vidas rotas”), el intercambio de ropa con él y un golpe de suerte van convenciendo a las aves de plumas blancas para plantearse su regreso a Villalcamino, pero antes Feral deberá superar cuatro pruebas.IMGP27371

Y es en esos retos donde Fernando Alonso rinde un homenaje a las cigüeñas y a la literatura sobre cigüeñas, precisamente en “Feral y las cigüeñas”, un libro de literatura cigüeñil (perdón por las redundancias). Podría decirse que el relato sigue dos caminos: el amor por caminar y por los caminos propios  -seguimos cayendo en las reiteraciones- y al final un ejercicio literario sobre las cigüeñas.

En las cuatro pruebas que las aves idean para Feral están recogidos géneros que hacen las delicias de pequeños y mayores: refrán, adivinanza, poema y cuento. Si Feral encuentra en cada uno de ellos un ejemplo en el que las cigüeñas sean las protagonistas, conseguirá el regreso de las mismas a su localidad. De los versos, el entrañable vagabundo saca de su chistera la Nana de la cigüeña, de Rafael Alberti:

Que no me digan a mí

que el canto de la cigüeña

no es bueno para dormir. 

Si la cigüeña canta

arriba en el campanario,

que no me digan a mí

que no es del cielo su canto.

06fernando_alonso_sLa cigüeña no tiene problemas en aparecer por numerosos refranes y adivinanzas. En la prueba del cuento, Feral rescata la maravillosa Historia  del califa cigüeña, un bello relato que parece beber de la tradición árabe y que se convierte en una pieza literaria dentro de otra. Hans Christian Hagedorn, de la Universidad de Castilla-La Mancha, en un preciso estudio titulado Notas sobre Feral y las cigüeñas, de Fernando Alonso, y la “Historia del califa cigüeña” (Wilhelm Hauff, Sara Cone Bryant), publicado en Ocnosda la autoría de este relato al escritor postromántico alemán Wilhelm Hauff.

En todo caso, sería aconsejable leer el 3 de febrero, San Blas, Feral y las cigüeñas, (bueno, otro día del año también vale). Tal vez al asomarnos a sus paginas nos sintamos como el protagonista: “Aquel mismo día Feral salió del pueblo; llevaba los ojos llenos de confianza y los labios llenos de canciones”. Entre página y página también podremos alzar la vista para ver si la cigüeña ha vuelto a su nido y la primavera vuelve a marcar el ritmo de nuestros corazones.

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NOTA: La editorial Doncel publicó en 1971 Feral y las cigüeñas, con ilustraciones de Celedonio Perellón, pero la más difundida fue la edición de 1980 y sus sucesivas reediciones (Noguer, colección Mundo Mágico número 23) con los sugerentes dibujos de Fuencisla del Amo. En la actualidad el grupo Planeta enmarca Feral en su serie Cometa+10, con ilustraciones de Emilio Urberuaga.

(Fotos cigüeñas: SEO/Birdlife)

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